19 May 2012

CONCEPTOS Y OBJETIVOS DE LA FUNCIÓN DE COMPRAS – Parte I

El fin concreto de la gestión de Compras consistiría en cubrir (satisfa­cer) las necesidades de la Empresa con elementos exteriores a la misma, “maximizando el valor del dinero invertido” (criterio económico), pero este objetivo de corto plazo (inmediato) debe ser compatible con la contribu­ción de Compras en “armonía” con el resto de los Departamentos para lograr los objetivos de la empresa, bien sean coyunturales (mejora del beneficio) o estratégicos (mejora de la posición competitiva).

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Cada empresa debe establecer unas políticas y marcarse unos objetivos a medio y largo plazo. En función de las mismas se dotará de una organi­zación, que en el caso específico de la función de compras va a depender de las características particulares de la empresa, de su entorno (mercado) y por supuesto de sus hombres. Independientemente de estas circunstan­cias concretas, la función de compras siempre deberá ocuparse de:

Realizar Previsiones

Supone la utilización de unas determinadas técnicas de aprovisionamiento, que nos permitan disponer de los materiales en el momento adecuado, ni antes por el coste que supondría una innecesaria inmovili­zación de recursos, ni después para no tener que asumir los costes de carencia.

Negociación de precios

Con independencia del grado de competencia de nuestro mercado y de nuestro nivel de dependencia del exterior, el obtener la mayor renta­bilidad de nuestros suministros exteriores, supone necesariamente el conseguir los mejores precios de acuerdo con los condicionamientos establecidos.

Búsqueda de otras fuentes de aprovisionamiento

Para cumplir el objetivo anterior, debemos estimular una sana compe­tencia entre nuestros proveedores, si conseguimos establecer una ade­cuada rotación entre nuestros suministradores habituales, vamos a evi­tar el riesgo de “quemar” nuestras fuentes de aprovisionamiento, que en determinadas circunstancias es posible que ya no puedan mejorar sus condiciones. Debemos encontrar nuestro punto de equilibrio, entre segu­ridad en las entregas y potencia de compra (concentración). La estrate­gia será diferente, como veremos más adelante, en función de la com­plejidad del mercado de suministros y de la importancia (incidencia) de los productos para nuestra empresa.

Contratos de aprovisionamientos

Suponen adquirir compromisos en firme, normalmente con una duración determinada y una cadencia (programación) de los plazos de entrega. Podremos obtener el beneficio que supone la negociación de una cierta cantidad, sin el inconveniente de cargarnos con el stock. El proveedor puede de esta forma racionalizar su fabricación y nosotros asegurarnos el suministro en las condiciones acordadas. Ambas partes asumimos el ries­go de que cambien las condiciones del mercado.

Rotación de stocks

Independientemente de las dependencias concretas y de la estructu­ra organizativa de la empresa, contribuir a la minimización de los recur­sos inmovilizados en las existencias es uno de los objetivos tradicional­mente asumidos por Compras.

Además de reducir los costes de tenencia, directos, reduciremos el riesgo de deterioros y obsolescencias que, a priori, pueden ser difíciles de estimar, pero que siempre son una fuente importante de costos aña­didos —pérdidas— para todas las empresas.

Lea la parte II

Fuentes:

http://www.degerencia.com

http://www.elprisma.com

http://es.wikipedia.org

http://www.free-logistics.com

http://www.monografias.com

Imágenes:

http://formacionbiblioteca.udea.edu.co/

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